Deseo compartir con los miembros de la comunidad algunas ideas y consideraciones, producto de un trabajo de investigación que realicé dentro del Programa de Coaching concluido recientemente. Mi trabajo se intitula “El Coaching de equipos para empresas contratistas y entidades gubernamentales en el contexto de la contratación pública: el coaching de la contratación pública”.

La justificación de esa investigación radicó principalmente en el avance que ha adquirido el proceso de coaching de equipos a nivel internacional y su éxito en los resultados obtenidos en empresas e industrias diversas y en el notable efecto que los acontecimientos políticos, económicos, sociales y ambientales tienen en los sistemas de contrataciones públicas de cada país.

La contratación pública debe ser el resultado eficiente de un equipo de trabajo y no simplemente de un grupo de trabajo. En la práctica, la realidad es diversa: Hay grupos y hay equipos. Existen claras diferencias1 entre cada una de estas categorías.

GRUPO

EQUIPO

En un grupo existe un solo interés común.

Tiene una meta definida.

El trabajo se distribuye en partes iguales.

El trabajo se distribuye basándose en las habilidades del desarrollo de nuevas habilidades.

Puede existir o no un responsable o coordinador.

Existe un coordinador que enlaza los avances, comunica dificultades, muestra avances parciales a todo el equipo.

Los logros se juzgan independientemente para cada miembro.

Los logros son mérito de todo el equipo.

No existe necesariamente un nivel de compromiso.

Existe un alto nivel de compromiso, pues cada miembro del equipo realiza el mejor esfuerzo por los resultados.

Una vez terminando (sic) el trabajo individual se entrega para incluirlo en el informe, pero no existe obligación de ayudar a otros.

Si alguien termina una parte se ayuda a recolectar información o mejorarla a otros miembros del equipo, o se buscan nuevas funciones mientras el trabajo no esté terminado.

Las conclusiones son personales, pueden existir varias.

Las conclusiones son colectivas.

Los integrantes se vuelven expertos en el tópico que investigan pero ignorantes en el contexto.

Todos los miembros desarrollan nuevas experiencias de aprendizaje que pueden incorporar nuevas experiencias de autoaprendizaje.

No existe la práctica de valores de integración.

Existe la práctica de los valores de: honestidad, responsabilidad, liderazgo, innovación y espíritu de superación personal.

No es necesaria la autoevaluación.

La autoevaluación está presente a lo largo de todo el trabajo en equipo.

En lo particular, considero que un equipo de trabajo es un conjunto de personas con competencias y habilidades diversas, que en virtud de metas previamente definidas, interactúan en forma coordinada aplicando estrategias, tácticas, técnicas y procedimientos para alcanzar los objetivos establecidos por la organización a la que pertenecen considerando las características particulares de cada labor, servicio, obra, o proyecto a ejecutar.

En las Admnistraciones Públicas, hay gente con mucho talento que despliega sus mejores esfuerzos en desarrollar una labor eficiente, efectiva, con transparencia y honestidad. Sin embargo, por la forma como se gestionan -en muchas oportunidades- los sistemas de contratación, los esfuerzos no se consolidan y algunas personas quedan aisladas y otras con deseos de participar no son escuchadas por sus directores, o jefes inmediatos. Al final del día, la mucha o poca articulación de las personas en el sistema de contratación se reflejará en el producto final: La ejecución de los contratos, la cual será sentida y percibida por el colectivo social como excelente, buena, regular, mediocre, o paupérrima.

La contratación pública es un sistema, porque abarca un variado conjunto de elementos, personales y materiales: Equipos de trabajo; normas, principios y procedimientos; recursos; Estado y contratistas; potestades, derechos y obligaciones; tiempo de ejecución; competencias (tareas) e intereses colectivos y privados.

Todos los elementos o factores que integran el sistema de contratación pública son interdependientes en sus relaciones e independientes en sus dimensiones. El sistema no se traduce en la suma de dichos elementos sino en el modo cómo se coordinan entre ellos. De allí dependerá su fluidez y consistencia.

Dentro del sistema de contratación pública, los principios consagrados en las normas son las columnas que sostienen el sistema y orientan la interacción entre los diversos elementos. Por ejemplo, el tratadista Español Ballesteros, L. (2010)2, al estudiar la adjudicación de contratos en el sector público, hace referencia a los principios informadores el procedimiento de adjudicación del contrato, que son a saber: Publicidad, igualdad y confidencialidad y se refiere a la transparencia como principio “vertebrador” de la contratación pública.

La contratación pública es un poderoso sistema, porque está integrado por las entidades gubernamentales y por las empresas contratistas, quienes son consideradas en sí mismas como sistemas, los cuales a su vez están conformados por microsistemas, que son los equipos. Las interacciones que se establecen entre los equipos de ambas partes dan vida al gran sistema y al mercado de gobierno, que genera millones de dólares al año en todo el mundo y que dependiendo de los sectores o subsectores de la economía donde se desarrollen los procesos de contratación, el sistema evoluciona y adquiere especificidad.

Los equipos son el elemento personal del sistema y son quienes articulan y aplican –de forma correcta o incorrecta- los elementos materiales: Competencias (tareas), las normas y principios, los recursos, el tiempo de ejecución, potestades, derechos y obligaciones e intereses.

En términos generales, los equipos que pueden identificarse en el ámbito de la contratación pública por lo que respecta a las entidades gubernamentales son: Los equipos que planifican el contrato o desarrollan las actividades preparatorias; los equipos que seleccionan al contratista, incluyendo los niveles decisorios; los equipos que formalizan el contrato, donde también participan dichos niveles; los equipos que administran los contratos en su fase de ejecución y los equipos que apoyan a los anteriores, donde se ubican las funciones asesoras, de recursos humanos, finanzas, estimación de costos y ambiente.

Por lo que respeta a los equipos de las empresas contratistas figuran: Los equipos que preparan las ofertas; los equipos que participan en los procesos de selección incluyendo los niveles decisorios; los equipos que formalizan el contrato, donde también participan dichos niveles y los equipos que ejecutan el contrato y los equipos que brindan soporte a los anteriores.

Este enfoque sistémico permite comprender objetivamente la realidad de la contratación pública: La experticia o conocimiento sobre la legislación en materia de contratación es determinante aunque existen otras competencias y habilidades de las personas que integran los equipos, que verdaderamente desarrolladas, reconocidas y valoradas, son esenciales para garantizar el éxito de la contratación.

Y el objetivo del coaching de la contratación pública es permitir que los equipos puedan revelarse a sí mismos, permitiéndoles elevar la conciencia de qué es lo que hacen y cómo lo hacen, reforzando sus relaciones y la comunicación entre sus miembros.

La complejidad normativa sobre contratación pública es abrumadora y si a ello le sumamos los constantes cambios políticos, sociales, económicos y ambientales a los que nos hallamos expuestos, se hace necesaria una formación amplia, que nos permita identificar adecuadamente los problemas y retos que emergen de ese entramado de relaciones que comporta el sistema de contratación; analizar sus aspectos particulares y plantear soluciones, donde los intereses de todos sean tomados en cuenta y no que unos ganen y otros pierdan…

Pablo Colina Fonseca.

Abogado

Especialista en Derecho Administrativo

Especialista en Coaching

Experto en Coaching

1Costa, J. (s.f.). Los equipos de trabajo. En FUNIBER (coord.), Formación Universitaria. II. Asignatura: Técnicasde dirección de equipos de trabajo. (p.5-183).

2Ballesteros, L. (2010). La adjudicación de contratos en el sector público. Navarra, España: Editorial Aranzadi, S.A.

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