Hola:

Tengo una duda sobre si estoy ante un supuesto de modificado o no. Por no exponer el caso en que me encuentro porque es complejo de entender, pero poniendo un ejemplo que podría ser análogo y sobre todo más fácil de entender, expongo la situación. 

Ante el inicio de un expediente de contratación de limpieza de los edificios judiciales de una comunidad autónoma, en el que se sabe de antemano que durante la prestación del servicio se va a unir a la red de edificios judiciales un nuevo palacio de justicia (por ejemplo 5 meses después de iniciado el contrato), ¿deberé incluir dicha previsión en el pliego, advirtiendo que el contrato va a ser modificado o no estoy ante un modificado, sino que tengo que hacer un nuevo contrato de limpieza para ese nuevo edificio? También me entra la duda de si sería un contrato complementario. 

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Yo llegué a licitar por subasta electrónica el servicio de limpieza de un departamento de la Generalitat, fuimos los conejillos de Indias, se adjudicaba por precio hora. ¿Problemas? Se ofertó un precio muy por debajo de lo fijado en el convenio, para unos archivos que representaban el 1-2% del precio total del contrato.

Al final, maquillando números, se demostró que el precio hora de ese lote estaba por encima del precio de convenio.

Todo esto viene a cuento de lo complejo que es valorar y cuantificar este tipo de servicios, puesto que son complejos en grado máximo: mezclas diversos tipos de servicio, con diversas categorías específicas, los materiales utilizados y el tema de la ambientalización (uso de materiales reciclables y poco agresivos con el medio ambiente), servicios adicionales del tipo de contenedores higiénicos, desinfectantes de urinarios, plagas...

Si hay altas de edificios, yo licitaría a parte. Si hay bajas, yo dejaría el contrato como está y como no se ejecuta, no se factura y ese dinero no te lo gastas, que se "pierda" a finales de año, como dicen los que solo saben gestionar con presupuestos incrementalistas y agotan el presupuesto de cualquier manera.

no imaginas lo de acuerdo que estoyben todo lo que acabas de afirmar

Si cuando redactan una ley, un reglamento o una directiva, dejasen meter baza a los gestores sobre muchos puntos, todo sería mucho más sencillo y más ágil.

Yo soy totalmente contrario a los negociados, son un agujero de corrupción y amiguismo que nadie imagina. Sin contar con los procedimientos abiertos hecho a medida, como los trajes, para según que servicios.

El otro día me pasaba por la cabeza el recuperar la doble adjudicación, pero que quien hiciese la definitiva fuese la intervención, como garante de la pulcritud del procedimiento y si tiene que decir que no se adjudica, pues eso, a poner a cada uno en su sitio. Pero, como hasta la intervención depende de alguna administración con vínculo político, pues eso...

Mucha calidad en el debate, gracias a todos por las aportaciones. Me quedo con eso que comenta Albert: "como no se ejecuta, no se factura y ese dinero no te lo gastas, que se "pierda" a finales de año, como dicen los que solo saben gestionar con presupuestos incrementalistas y agotan el presupuesto de cualquier manera".

¿De donde viene esa mentalidad gastadora?, aquí pasa lo mismo, "hay que gastar porque...", ¿por qué?..., supongo que tendremos en nuestra cadena genética grabada esa máxima que hasta una ministra se atrevió usar: "Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie (29 de mayo de 2004)". 

Es la teoría incrementalista del presupuesto. En ciencia política, en lugar de una gestión responsable del presupuesto, el político que está al cargo de una competencia, para no perder poder ni presencia dentro de la administración, a la hora de preparar el presupuesto lo hace partiendo del último presupuesto e incrementándolo en el porcentaje que crea que es el correcto para mantener su cuota de poder. Como consecuencia de este razonamiento llegamos a la costumbre de gastar en el último mes, mes y medio hasta dejar las arcas a cero, para así poder justificar la necesidad de ese incremento.

La incapacidad del gestor política es manifiesta cuando, un presupuesto preparado en el mes de junio-julio, llegado el mes de junio del año de ejecución, el presupuesto está ejecutado en menos de la mitad y tiene pendiente los proyectos de más compleja contratación.

Hasta donde llega la ineptitud, que he llegado a hacer un plurianual de un negociado de 20.000 €.

Lo esencial es fijar objetivos de ejecución a primeros de años y arbitrar un procedimiento (p.e. trimestral) para la revisión de su implantación. Sólo con el conocimiento de la realidad se pueden tomar decisiones. Decisiones para ejecutar el presupuesto en las cuestiones previstas o en otras (mediante modificación presupuestaria si hiciera falta incluso). Pero para ello hace falta un mando importante en la Administración que arbitre los procesos, controle a los gestores, y reuna toda la información para luego tomar decisiones. En suma, coordinación y actuación.

Pero no podemos justificar los modificados con la necesidad de agotar el presupuesto aprobado. No será un éxito por gastar todo,...sino un fracaso por gastar más de lo debido y con arbitrariedad en los principios generales de la contratación

El problema de fijar objetivos es la sumisión de estos al ciclo electoral y ya conocemos su lógica y la experiencia la refrenda. El primer año a rebuscar todo lo hecho por el gobierno anterior, si hay cambio, y a deshacer lo andado, incluso si funciona, a partir de ese momento a especular a ver hasta donde se puede concretar algo y el último año, de campaña electoral, a gastar, a dar, a regalar y a dejar las arcas tiritando y en dispendios de dudosa utilidad, cuando no rozando la ilegalidad, puesto que la alegalidad, o el adecuamiento de un gasto a la legislación vigente es moneda corriente y más a final del ciclo electoral.

Creo que la regulación de las modificaciones es nefasta. Si las prevés, das pábulo a su uso indiscriminado, facilitando su tramitación. La suerte es que muchos de los promotores de los contratos son ineptos, incluso más que los gestores de contratación (entre los que me incluyo), y no lo ven, por que no saben articularlo y, sinceramente, yo en el caso de contratos de servicios no ligados a mantenimientos, no lo veo muy claro. Creo que la redacción de las modificaciones se ha hecho pensando exclusivamente a contratos ligados a servicios de mantenimiento, en los que su cuantificación es sencilla.

Es un tema muy complejo para servicios en los que prima el carácter intelectual de la prestación.

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