Estoy ojeando el borrador del anteproyecto de la nueva ley de contratación pública leo lo siguiente sobre las fórmulas de valoración de los criterios objetivos (precio):

"La elección de las fórmulas se tendrán que justificar en el expediente, y las mismas deberán permitir que en condiciones normales pudiera llegar a existir una diferencia equivalente a la ponderación correspondiente al respectivo criterio automático entre la mejor y la peor oferta".

Si alguien nos puede explicar qué es esto y darnos un ejemplo, se agradecerá.

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Buenos tardes Guillermo,

Le he echado un vistazo al apartado del artículo 145.6 de la nueva ley, en el que se ubica este párrafo y yo creo que lo que se pretende con él es recoger la doctrina del Tribunal de Cuentas que rechaza el empleo de fórmulas de valoración de ofertas que no guardan la debida proporción entre estas y los puntos a repartir. 

Dejo aquí un extracto de la Resolución del TACRC de 12 de diciembre (número de resolución 0906), en el que se recoge esa doctrina (hay alguna otra resolución, pero esta es la que más se para en el tema, que yo conozca):

"En lógico corolario, se han venido considerando como contrarias al principio de economía en la gestión de recursos públicos fórmulas que atribuyen mayor puntuación a las ofertas que no sean las más económicas como:

  • cuando se tiene en cuenta la relación de la oferta con la baja media (cfr.: Informes del Tribunal de Cuentas no 958 –pág. 77-, no 1011 –pág. 128-);
  • las que establecen umbrales de saciedad, más allá de los cuales los licitadores no perciben una puntuación superior (cfr.: Informes del Tribunal de Cuentas no 889 -pág. 101-, no 942 –pág. 31- y no 955 –pág. 209-);
  • las que reducen significativamente los márgenes entre las ofertas más caras y las más económicas (cfr.: Informes del Tribunal de Cuentas no 1009 –pág. 88-, no 1031 –página 107-)
  • las que magnifiquen diferencia económicas mínimas (cfr.: Informe de Tribunal de Cuentas no 1011 -págs. 121, 211-212, 280-) o
  • aquéllas que supongan atribuir una puntuación a todo licitador por el mero hecho de presentar oferta (cfr.: Informe del Tribunal de Cuentas no 839 -pág. 118-)."

Fórmulas que puntúen más a aquellas ofertas que se aproximen a la media de las presentadas, fórmulas que no repartan todos los puntos (sobre todo si hay también oferta técnica), fórmulas que no atribuyan una proporción constante de puntos (esto es, que no sean rectas, fórmulas polinómicas que implican mayor diferencia de puntos en unos tramos de ofertas y menor en otros), fórmulas que establezcan umbrales de saciedad, etc., son las que se intentan, con esa disposición, limitar de alguna manera.

En su día accedí a todos esos informes del Tribunal de Cuentas esperando ver las concretas fórmulas de las que hablaban (por saber cuales son las que no podía emplear), pero en ellos no se recogen.

No obstante, por si alguien que lea este post estuviera interesado en estudiar este tema en profundidad, hay un estudio de D. Manuel Fueyo Bros que yo recomiendo. En él se hace una compilación y un estudio comparativo de las distintas fórmulas que se han empleado en algunos organismos públicos. Esta muy bien porque te da una idea muy clara de que en la práctica, el empleo de tal o cual fórmula, no es neutral.

Espero haber aclarado algo.

Saludos.

Juanjo

Hola Juanjo, buenos días y muchas gracias por traer esta resolución, me parece muy ilustrativa. También leí en su  momento el documento que citas.

Sabemos lo que no se debe hacer, pero no sabemos o, al menos, yo no sé como establecer una fórmula que "a priori" no sea ilegal.

Otro saludo y muchas gracias por participar.

Buenos días a todos,

Tuve ocasión de analizar hace un par de años el (magnífico) estudio de D. Manuel Fueyo al que te refieres sobre las fórmulas matemáticas de las ofertas económicas (Los criterios de adjudicación: aspectos prácticos para la valoració...), y esto es lo que escribí en aquel momento:

"Pese a que la fórmula nº 2 repartiría la totalidad de los 55 puntos, estoy de acuerdo con la apreciación del autor del documento (D. Manuel Fueyo) sobre la posibilidad de que con una diferencia mínima en la oferta económica la puntuación varíe sustancialmente, resultando una proporción desmesurada y por ello, injusta.

De entre todas las fórmulas analizadas la que, a criterio de quien ahora analiza la cuestión, resultaría más equilibrada sería la fórmula nº 1, que otorga 0 puntos a la oferta que igual el presupuesto de licitación y del máximo de puntuación a la oferta más baja. Puede que no se reparta la totalidad de los puntos, eso dependerá naturalmente de las ofertas que presenten los licitadores, cuanto más se alejen del presupuesto de licitación menor será el total de puntos repartidos, pero es proporcional y alienta a los licitadores a presentar ofertas más bajas."

Sigo pensando lo mismo, es imprevisible (a veces no) saber el número de licitadores que se presentarán a una licitación. Frente a repartir la totalidad de la puntuación, para no vulnerar que la puntuación de los criterios valorables mediante un juicio de valor sean superiores a los criterios automáticos, está la proporcionalidad cuando hay pocos licitadores y poca diferencia entre ellos.

Si se introdujesen fórmulas matemáticas en el texto normativo no habría problema para su aplicación por todos los órganos de contratación, evitándose de esta forma la proliferación de fórmulas más propias de otras ramas de la ciencia. Ahora bien ¿cuál es la fórmula más correcta?, ¿sería posible establecer distintas fórmulas en función del número de licitadores que se presenten?

Un saludo.

Hola Guillermo, yo no puedo explicarlo porque no entiendo nada. Y mira que lo he leído varias veces. Me quedo como vaca mirando al tren que decía Leopoldo Alas "Clarín".

Si ordenamos la sintaxis (de mi mano en el monte plantado tengo un huerto -Góngora-) se deduce que lo que se pretende es que la fórmula permita que:

 Entre la mejor y la peor oferta pueda haber una diferencia equivalente a la ponderación correspondiente al respectivo criterio automático

Y, entramos en la interpretación, podría ser que si p.ej. el criterio precio tiene una puntuación máxima de 80 puntos, en la fórmula debe habilitarse la posibilidad cierta y real de que la mejor oferta reciba 80 puntos y la peor 0 puntos.

Si tal interpretación que hago fuera la que buscó el legislador, me caben dudas de que haya sido atinada la redacción porque si nos atenemos al concepto de ponderación según la RAE es

 ponderar: 5. tr. Mat. Atribuir un peso a un elemento de un conjunto con el fin de obtener la media ponderada

Y la media ponderada, para entenderlo con un ejemplito, es algo así: media ponderada

Y cuando se pone, p.ej., tres criterios con puntuaciones 80, 10, 10 puntos máximo, su ponderación es 1 (porque el peso es el mismo para cada uno). Entonces la diferencia entre la mejor y la peor debería ser 1 según la redacción del nuevo texto?... No se, creo que me fallan las matemáticas a esta altura...

A ver si alguien nos ofrece algo de luz a los que estamos sumidos en la caverna de Platón...

Un saludo.

Hola Alberto, muchas gracias por participar. Como le comento a Juanjo, más o menos sé cuándo una fórmula es ilegal. Lo que pasa, es que lo sé cuando se han abierto las ofertas y se conocen, es decir, dependiendo del número de ofertas que se presentan y de lo que oferta cada una, la valoración varía.

Supongo que la nueva ley quiere recoger lo que dice Juanjo, pero no sé como se puede definir a priori una fórmula que cumpla lo que se establece. Se pondrá poner, pero luego el resultado puede ser distinto.

Efectivamente Guillermo, depende en muchos casos de las ofertas que se presenten, de ahí el empleo de la expresión "en condiciones normales pudiera llegar". Lo que creo que no se le puede pedir a un órgano de contratación es que su "debida diligencia" llegue al punto de tener que predecir resultados, de ahí el empleo de esa dicción.

Por eso creo que lo que la nueva ley demanda es que, al menos en la pura teoría, la fórmula "funcione" (y funcionará cuando se respeten los principios básicos apuntados por el TACRC), en unas condiciones "normales" de concurrencia competitiva.

Comparto contigo esa impresión, se sabe qué no hacer, pero no se tiene claro qué es lo que se puede hacer. Todo lo hablado y apuntado debe conjugarse también con esa cierta libertad de la que goza el órgano de contratación para la elección de la fórmula.

Es un tema ciertamente complejo y comparto con Alberto la apreciación de que el párrafo es algo farragoso.

Saludos y buenos días.

A mi juicio, cuando en un Pliego se habla de ponderación se hace de forma adecuada. Por ejemplo, ponderación del precio 80. Lo que sucede, también a mi juicio, es que después no se pondera, sino que se valora sobre 80; ahí es dónde pierde sentido emplear el término ponderación. Lo tendría si puntuáramos sobre 100 o 10 (más cómodo) y luego le aplicáramos a los resultados el factor de ponderación, que en el ejemplo que he puesto sería 0,8 si puntuamos sobre 100 o 8 si puntuamos sobre 10.

Dicho esto, entiendo que el artículo 145.6 al que se refiere Guillermo lo que "establece", de algún modo, es darle la puntuación máxima a la oferta más económica y puntuación cero a la menos económica de las presentadas.

Sobre las fórmulas se pueden decir muchas cosas y cada una tendrá sus pro y sus contras (el trabajo de Manuel Fueyo citado es muy ilustrativo). Lo que no alcanzo a comprender es por qué el legislador no pone una fórmula (o tres o las que sean) y dejamos, por una parte, de perder el tiempo dándole vueltas a esta cuestión (y el número de vueltas que se le puede dar es infinito), y por otra, evitamos que se puedan utilizar las fórmulas (como pone de manifiesto el trabajo citado) de una forma torticera.

Saludos

El tema es muy interesante y más aún será seguir la redacción definitiva de la cláusula, que coincido con el resto, tiene una redacción muy mejorable.

Es un problema detrás del que llevo ya tiempo, pero que como Interventora no encuentro manera más que de hacer observaciones, pero que no pueden llegar al reparo suspensivo, que es lo que pide la actuación, porque la normativa no tiene criterio en la actualidad, y los únicos límites que hay son doctrinales. Además de los expuestos, me parece interesante la referencia de esta resolución del TA madrileño: 

"Cabe igualmente citar la doctrina del Tribunal Administrativo de Recursos de la Comunidad de Madrid, que en resolución nº 173/2014 señaló además: “La Guía sobre Contratación Pública y Competencia, publicada por la Comisión Nacional de la competencia afirma que “la puntuación atribuida al precio o tarifa de las distintas ofertas debe ser proporcional a la reducción del presupuesto base que permite cada una de ellas, para no desvirtuar el impacto de este parámetro a la hora de decidir la adjudicación del contrato”. Si bien el órgano de contratación goza de libertad para la elección de los criterios de adjudicación, esa elección solo puede recaer en los que van dirigidos a identificar la oferta más ventajosa económicamente, por lo que exige una ponderación proporcional lineal que asigne la puntuación atendiendo al mejor precio ofertado que atiendan al precio de licitación como punto de referencia para determinar la puntuación de cada licitador.

Pide claramente la ponderación lineal sin más valoraciones ni fórmulas. Estoy de acuerdo en que en situaciones de poca concurrencia, con escasas bajas, puede determinar resultados en los que por una diferencia mínima en la oferta, un proyecto algo menos atractivo sea el adjudicatario...pero las matemáticas son así.

...Y también de otros muchos modos: existen y todos hemos visto muchísimas fórmulas en las que a través de sus operaciones y de manera fraudulenta, simulan una ponderación que no tienen. Este es el grave defecto de estas fórmulas, que se otorga al criterio precio una valoración que evita la intervención de un comité de expertos, por la supuesta ponderación de los criterios objetivos, pero luego esos 50 puntos sobre el total (o los que sean necesarios para que se mantenga el peso de los objetivos) nunca se reparten por completo, bien porque las ofertas que van al tipo tienen puntuación (actuación esta criticada en el informe de la junta aragonesa http://www.aragon.es/estaticos/GobiernoAragon/OrganosConsultivos/Ju...) o bien porque todas se concentran en unos pocos puntos, con lo que la puntuación entre la mejor y la peor no abre una brecha que tenga que ver con la ponderación del criterio sino mucho menor.

Puede ser que la redacción quiera decir eso. Pero también que no, la verdad es que yo tampoco la entiendo bien, así que seguiré atenta el resto de los comentarios.

Un saludo,

Pilar

Yo no me he complicado nunca la vida.

Mi fórmula "universal" puntuación total= x*(mo/ol). Donde x es la puntuación máxima, mo la mejor oferta, que es la de menor precio y automáticamente se lleva la máxima puntuación (y aplicando la fórmula también es así, salvo que el presupuesto sea muchimillonario y la diferencia sea de 20 € y habría que acudir a infinitos decimales) y ol es la oferta que se está valorando.

Mi parecer es que cuanto más clara y menos componentes tenga la fórmula, mejor, menos errores para calcular, menos susceptibilidades a herir. He visto fórmulas de todos los tipos: utilizando campanas de Gauss para que las ofertas más económicas fuesen menos valoradas; las que valoran el diferencial entre el presupuesto de licitación y el presupuesto de la oferta; con factores correctivos para que los valores subjetivos puntuasen más que los automáticos...

Como se ha dicho, que en el artículo redacten la fórmula universal y fuera, pero claro, sin esa discrecionalidad no hay manera de colar a quien interesa, ya sea por motivos de comodidad, ya sea por otros motivos.

Creo que esa fórmula tiene el problema de que si los valores de las licitaciones están muy agrupados (desviación típica pequeña), se "reparten" muy pocos puntos, es decir, las puntuaciones serían muy parejas. Con eso creo que se desvirtuaría el peso del precio y, en cambio, la valoración técnica (ofertas no evaluables mediante fórmulas) podría tener un peso mucho mayor que el que se haya publicado en el anuncio de licitación. Eso podría a conducir a que, en la práctica, la oferta técnica pese más que la económica (mayor discrecionalidad) y todo ello sin tener que constituir el comité de expertos (art. 150 TRLCSP).

Saludos

Creo que tiene la ventaja de que si quieres llevarte la licitación has de apretar en el precio, por que el resto de criterios suelen ser fáciles de ofrecer, que no de cumplir y menos de demostrar (plazos de entrega, mejora cualitativa de los profesionales, más unidades para la ejecución...)

No sé, quizás debería comparar si la relación porcentual entre la puntuación y el importe provoca una excesiva desviación.

El uso de esta fórmula, como ya he dicho, es por su sencillez, comprensión y que no induce (casi) a error.

¿Qué la puntuación podría valorarse desde el porcentaje de baja respecto al precio de licitación? Sí, pero creo que introduce más parámetros y complica el cálculo, que está claro que con una hoja de cálculo se soluciona, pero yo no me quiero complicar la vida, ni tener que empezar a explicar fórmulas, tanto a los posibles licitadores como a las propias unidades.

Pero es lo que decía, artículo 145.6 la fórmula de para calcular los criterios cuantificables es una cierta y única, la que les parezca más justa.

Supongamos que el presupuesto base de licitación es 100.000 y la puntuación del precio 70.

Empresa A, puntuación técnica 28, oferta económica 70.000

Empresa B, puntuación técnica 15.

Para que B empate la licitación tiene que ofertar por 57.000, lo que supondría una baja del 43% con respecto al PBL. No creo que eso sea un buen funcionamiento de la fórmula. 

Por otra parte, ¿el valor del presupuesto base de licitación da igual?

Si lo que importa es que aprieten en el precio, hagamos subastas. Ahí ni hay que emplear fórmula. 

A mi entender hay que buscar o utilizar una fórmula que reparta todos los puntos entre el PBL y el umbral de baja o entre la oferta más económica y la menos económica. 

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