¿Estamos usando los criterios para la evaluación de las ofertas correctamente? ¿Es el precio un criterio como los demás? ¿Qué significa el artículo 149 b de la LCSP?

Buenas tardes:

En el capítulo 2 “CRITERIOS Y PUNTUACIÓN” de mi artículo ESTANDARIZACIÓN DE LA EVALUACIÓN DE LA OFERTA ECONÓMICA publicado en el Observatorio de Contratación Pública demuestro que si no tenemos cuidado, podemos alterar el valor de las ofertas al normalizar o repartir los puntos en cada criterio, porque el valor de una oferta es intrínseco a la misma y no debería depender del valor de las otras ofertas.

No puede ser que la misma oferta pase de ser declarada temeraria a ganar el concurso simplemente por cuantos sean los licitadores y con qué ofertas concurren a un concurso.

Ejemplo cuando el precio es el único criterio.

Caso 1. Un licitador.

Licitador A. Si Oferta A = 74% del PBL, entonces la oferta es temeraria y si el licitador no demuestra que puede ejecutar el contrato, habría que declarar nulo el concurso.

Caso 2. Dos licitadores.

Licitador A. Oferta A = 74% del PBL.

Licitador B. Oferta B=90% del PLB.

La diferencia entre oferta A y oferta B es el 16% del PLB.

El licitador A, con la misma oferta A que en el caso 1, gana el concurso porque según el art. 85.2 del RGLCSP, la oferta A no es temeraria.

Para evitar esto siempre deberíamos declarar en el PCAP cuales son los límites de la oferta temeraria y asegurarnos de no producir los mismos efectos negativos que en el ejemplo anterior.

Pero esto no es todo. A la hora de repartir los puntos, el precio es un criterio más al que asignamos determinados puntos del total, por ejemplo 30 de 100.

Ejemplo con 3 criterios: Calidad de la oferta (40 puntos). Equipo de trabajo (30 puntos). Precio (30 puntos).

El artículo 149 2.b del LCSP, en relación a la determinación de las ofertas temerarias, dice que cuando existen más de un criterio, “se han de establecer los parámetros objetivos que deberán permitir identificar los casos en que una oferta se considere anormal, referidos a la oferta considerada en su conjunto”.

¿Significa esto que el precio por sí mismo no puede ser el único criterio para determinar la anormalidad de una oferta? Eso parece, pero no es así. Pensemos en lo que significa el precio.

¿Acaso el precio no representa a la oferta en su conjunto? ¿Acaso el licitador no refleja en el precio el coste de la calidad o del equipo de trabajo? Es más, ¿no estamos evaluando dos veces la calidad y el equipo de trabajo, una en sus respectivos criterios y otra, en la parte correspondiente del precio?

Si quisiésemos representar correctamente el criterio precio deberíamos darnos cuenta de que la calidad y el equipo de trabajo representan costes y que el criterio precio, en realidad, sólo debería representar cuanto está dispuesto a perder el licitador de sus beneficios.

Deberíamos, por tanto, exigir al licitador que nos desglose el precio y nos indique cuanto le cuesta la calidad y el equipo de trabajo y cuál será su beneficio.

Y así volvemos al planteamiento sobre la fórmula para evaluar el precio que hemos estado discutiendo en ¿La fórmula definitiva para valorar el precio? y el significado del precio.

Saludos

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Respuestas a esta discusión

Jorge, es lo mismo que te mostraba en el enlace de mi respuesta anterior y ahí no se explica cómo se aplica la segunda condición para el caso de 1 licitador.

Con los datos de mi ejemplo, ¿una oferta con un precio de 84 (70% del PBL) y con 56 puntos (el 80% de 70) en el resto de criterios, es, a priori, temeraria?

Saludos

Lamentablemente debo insistir en que si que deben tenerse en cuenta el resto de las ofertas presentadas.

Buenas noches:

No se trata de que haya que considerar todas las ofertas para delimitar las ofertas temerarias si no de que las condiciones que se propongan sean razonables, que, a ser posible, estén al menos justificadas si no se pueden demostrar, y que sean lógicamente consistentes.

Ya os he demostrado, aunque tengo la impresión de que no lo habéis entendido a pesar de que he tratado de ser lo más didáctico posible, que el modo en que Jorge define los límites de la oferta temeraria para, por ejemplo para un licitador, produce resultados no deseables; da igual quien haya definido el modelo porque si no es correcto, no lo es.

Si de los que se trata es de que en apariencia el modo en que se escriben las condiciones para delimitar las oferta temeraria se parezca al artículo 85, con algún aderezo cuando hay más criterios, os aseguro que es muy fácil definir condiciones en apariencia razonables, pero que en realidad son inocuas, como complemento a la condición que de verdad delimita la oferta temeraria. Así, nadie puede decir que no se hace uso de todas las ofertas y del resto de criterios para definir el límite de lo temerario. ¿Es eso lo que queremos?

En cualquier caso, no voy a insistir más.

Saludos

Buenas tardes:

Os invito a leer mi último comentario en ¿La fórmula definitiva para valorar el precio?

Saludos

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